jueves, 9 de febrero de 2017

Hipérbole

 1. Según la R.A.E.:

1. f. Ret. Aumento o disminución excesiva de aquello de que se habla. Era u. t. c. m.
2. f. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

2. Según Etimologías de Chile: http://etimologias.dechile.net/?hipe.rbole


3. (algún día, apreciada María Moliner...)

A propósito del "debate" organizado por Diario el Comercio. A 2017 la hipérbole sigue siendo un rasgo común en el discurso político mass media del Ecuador. Creo que es poco útil cuando se lo pretende usar desde una postura de seriedad pero suele ser lo más notorio en el uso político-mediático. Su continuo uso genera algo así como una política del ridículo o una política humorística, solo que no es consciente de sí misma.

El espacio tal vez no daba para más, pues ¿cómo puedes poner a dialogar a ocho personas en un tiempo limitado, sobre temas tan amplios y diversos? De todos modos, esperaba un poco más que el hecho de que se convirtiera simplemente en un espacio en el cual cada candidato pudiera repetir sus propuestas de campaña.

En el hastío de escuchar a cada candidato responder como metralleta pensaba en la más feliz hipérbola matemática o en su mejor uso en un escenario teatral. No pude evitar pensar que tal vez uno de nuestros problemas es una cultura general deficiente, en la que muchos estamos implicados, que nos mantiene en un círculo poco feliz de discusión. La meta no curuchupa que se me ocurre tiene que ver con promoción de elementos para una conversación y discusión crítica, dinámica y constructiva a través de espacios dinámicos (tengo a mano mis primeros pasos con el proyecto de biblioteca, que también dio para proyecto de cine y que iba dando caminos a proyecto de club periodístico... para no dejar todo en wishful thinking). https://tinyurl.com/hbbhlse.

Por desgracia ya no estoy en un colegio, en donde además de caminar hacia esos espacios, tanto los chicos como yo nos veíamos expuestos a los límites entre las buenas ideas y los hábitos arraigados. Ciertamente aprendí y sigo aprendiendo que en nuestra cultura nos hará falta mucho sentido del humor y apertura al desconcierto en el futuro. Con el dolor gustoso del novato fui comprendiendo que "sólo" se cambia a través de la exposición de nuestros límites en la búsqueda de lo nuevo.

lunes, 2 de enero de 2017

Dos de Coetzee

(absolutos spoilers a continuación)

Diario de un mal año (2007)

Diario de un mal año sigue un periodo en la vida de JC (uno de los homónimos burlones de Coetzee) durante el que escribe una colección de ensayos destinados a formar parte del libro "Opiniones Contundentes". En este se recogerán las opiniones de escritores sobre el mundo contemporáneo. Entre los temas abordados  encontraremos política internacional, tocando por ejemplo el origen del Estado moderno, el terrorismo, Al Qaeda, pedofilia y temas relativos a la matanza de animales, entre otros.

Lo peculiar de esta novela será su estructura. Durante las primeras páginas contaremos con el texto de los ensayos que JC está escribiendo y, junto con ellos, las notas que lleva en su diario de sus experiencias cotidianas. Entre ellas destacará la presencia de una joven vecina llamada Anya, por quien JC despertará una suerte de interés sexual. En páginas posteriores la voz de Anya será agregada a la estructura de la narración dándonos un juego de tres voces por cada página del texto, los ensayos, la voz de JC y la voz de Anya. Cada uno de estos elementos podrá ser leído de corrido, sin embargo, el gusto de la lectura estará en encontrar la manera en que estas diferentes dimensiones se afectan una a la otra a medida que avanza la historia.

Recuerdo que me topé con este libro durante mi momento de mayor afición por Coetzee. Escribía mi tesis de maestría y leer su obra era una de las cosas que me descansaba. Me cautivaba la sequedad y minuciosidad con las que Coetzee describía las situaciones en que sus personajes habitaban. Podía encontrar en su lenguaje expresados nuestros encuentros con la belleza o el horror del mundo a la manera en que uno los vive en la vida cotidiana, sin preámbulos, sin hilación, sin una narrativa que les abra paso. Siempre que lo leía me parecía continuar desde mi propia experiencia de vida y cotidianidad a las páginas de un registro llevado por otro.

En este juego del paso de una conciencia a otra, la lectura de Diario de un mal año me aturdió. Me topaba con una continuidad del lenguaje académico del que pretendía separarme por unos momentos. Así que lo dejé. Ahora que estoy en circunstancias diferentes aproveché la venida del autor a la ciudad para retomar la lectura de este texto.

Debo decir que fue una grata sorpresa. En él, Coetzee se burlará un poco de sí mismo, al relatar achaques de vejez, su fragilidad ante la opinión ajena, su morbo apagado, e inclusive cuestionamientos a su estilo de vida y opiniones.  El curioso camino de JC transformará un encuentro interesado entre un hombre viejo excitado y una joven provocadora en un diálogo cada vez menos accidentado y franco entre dos generaciones que tienen cosas cosas por preguntarse y aportarse.





La infancia de Jesús (2013)

La infancia de Jesús es un libro incómodo y desconcertante. Sigue la llegada de Simón y David a una tierra desconocida que ofrece la posibilidad de comenzar una nueva vida. No nos explica los motivos de la migración de estos personajes, ni tampoco esboza su vida antes del viaje.

Para cerrar el desconcierto, los habitantes de este nuevo lugar, quienes podrían ser migrantes del mismo tipo, tampoco están interesados en hablar de su pasado. Todos parecen conformarse con una vida rutinaria, de miras cortas, adecuados a una sociedad diseñada para sostener un nivel medio de vida. En medio de este escenario Simón, parecerá ser, a ratos, el único capaz de cuestionar el extraño lugar al que ha llegado.

Ahora bien, el nombre del texto no es casual. David es un niño y su historia parecerá estar cargada de elementos simbólicos que rememoran la historia de Jesús de Nazareth. Por ejemplo, comienza con Simón quien, a la manera de san José, se responsabiliza de David, aún cuando este no es su hijo natural. En segundo lugar, la mujer que hará de la madre de Simón, Inés, acepta la responsabilidad de sue cuidado basada en la intuición de Simón (a la manera de un ángel Gabriel), de que ella es la mujer destinada a ser la madre del menor.

Los comienzos del niño tampoco son del todo diferentes. Llega como un migrante a un tierra desconocida y pasa por momentos de dificultad económica grave. Ena ocasiones posteriores, ciertas actitudes del niño son desconcertantes por lo cual se lo remite a un centro de reforma para menores -que no se adaptan a un cierto modo de proceder del sistema-. Esto dará origen a una "huida" por parte de los ahora "padrastros" del menor, tal vez reflejando de una nueva y diferente manera el relato de la huida a Egipto de María y José.

Un elemento peculiar  del niño y de cuyo significado sigo atento es de su especial afición por el relato del Quijote. Hacia el final del libro, durante la huida, se topan con un mendigo a quien el niño  invita con gran candor a comenzar una "nueva vida" junto a él y sus padres mientras huyen en busca de un destino incierto.

De acuerdo con la reseña de Nadal Suau para El Cultural también se debe tomar en cuenta que la peculiar manera de ser del niño y sus ocasionales sorpresas nos ponen en la determinante situación de creer en él o no, como suelen notar algunos escritores católicos respecto a la persona de Jesús (cfr. Romano Guardini).

Coetzee ha anunciado una continuación del texto llamado "La adolescencia de Jesús". Debido a lo irritante del presente texto sólo me queda confiar en que Coetzee, a más de reírse un poco de nosotros, insinuando paralelos que pueden no estar y forzándonos a hacernos preguntas sobre el sentido del texto, tal vez pretende dejar una alegoría sutil de rasgos de nuestro mundo contemporáneo. Sobre los rasgos retratados en el libro espero poder volver algún día con ideas más claras.



domingo, 18 de diciembre de 2016

Lecturas: Divina Comedia

Durante los últimos meses me di el tiempo de leer La Divina Comedia. La compré en Antares porque era más fácil de cargar, no era tan cara y contenía una versión en verso que parecía adecuada.

Sobre la edición. Una importante limitación de la edición de Antares sí fue que, aunque el estudio introductorio lo hace alguna persona de la Academia Española, no deja claridad sobre el autor de esta versión de la traducción. De todos modos no la consideré una "mala" versión. Y lo sé, que alguien de la Academia de la Lengua diga algo no lo hace mejor pero, para el caso, lo hace más fiable.

Sobre el texto. No voy a relatar la estructura de toda la Comedia pero sí puedo recordar a los lectores que esta contiene tres cantos: Infierno, Purgatorio y Paraíso. En cada uno de ellos Dante describirá nueve niveles que, de acuerdo al canto, representan zonas de castigo, purgación o deleite y conocimiento divino. El guía a través del viaje del Infierno y el Purgatorio será Virgilio; la guía del Paraíso, una mujer -si se puede llamar así a una figura tan ideal- llamada Beatriz. De la mano de ellos Dante podrá conocer las diversas formas de castigo o deleite que esperan a quienes se esforzaron por cumplir los preceptos de vida correctos de acuerdo al pensamiento de la época de Dante (aún medievo).



Entrando ya en mis apreciaciones...

Las reacciones de protagonistas y los personajes en la obra

Lo primero que me pareció interesante fue la manera de reaccionar de Dante ante diferentes cosas : no sólo mira, también alaba, impreca, se asusta, se cansa. Y no sólo eso, también reaccionan ante Él, Minos, en la entrada del Infierno lo increpa, paseantes del Purgatorio se asombran ante su sombra, personas en el Infierno piden sean enviadas advertencias a sus seres queridos y así.

Sobre los guías de Dante

Virgilio. Las más de las veces será sostén de un Dante cansado o demasiado entristecido para continuar. Sin embargo, lo que es más fascinante es poner atención a la manera en que razona ante diferentes situaciones (p.e. ¿cómo subir el monte del Purgatorio con un mortal?) o también sus gestos para sostener a Dante. A veces bastan una mirada, otras veces son palabras de aliento e, inclusive, hay ocasiones en que se disgusta. Este último detalle me hizo la lectura más interesante pues, al haber sido Virgilio un poeta real y notable, me interesaba mucho la manera en se supone se comportaría.

Sobre Beatriz. Ella me llamó menos la atención. Me explico: a diferencia de Virgilio, Beatriz es una figura abstracta, inventada para ser guía en el relato e, inclusive representar algún tipo de forma de acceso a la virtud. Eso puede tener un interés filosófico fascinante, sin embargo, condiciona mucho los diálogos que pueden surgir desde su voz. Al hablar con Beatriz lo que recibimos es un retahíla de imágenes que en la actualidad dicen poco; Beatriz, más que ser demasiado correcta, parece ser vacía. Sus razones son razones futuras y, nuestra era requiere utopías vinculadas con historias de vida, no sólo principios. Tampoco necesito una Beatriz emo, sobreviviente y oscura, como es nuestro nuevo cliché, sino una Beatriz que pueda decir algo por cuenta propia. En los diálogos con ella la persona más interesante es Dante quien las más de las veces vive aun confuso sobre el adecuado modo de relación con ella. Así, Dante parece excitarse al verla pero eso no parece ser lo adecuado para proseguir (ni de interés para ella). Esa tensión sí me fue sugerente. De todos modos, estamos hablando con un clásico, así que mis apreciaciones no buscan cambiar nada sino explicar mis reacciones al tratar con estos personajes.

Algunas notas sobre los lugares recorridos en los cantos

Limbo. Este lugar es mencionado como un preámbulo del Infierno. Al pasarlo me conmovió la invocación de la leyenda cristiana que dice que Jesús descendió a los infiernos para buscar a quienes vivieron antes que él y que esperaban la salvación. Este suceso se da cuando Dante pregunta a Virgilio si alguna vez alguien había salido de ahí: 

"Dime, maestro, dime ciertamente,
pregunté para estar más cerciorado,
de la fe que al error vence potente:

¿Salió de esta mansión algún penado,
por méritos que el cielo le abonaba?
Y comprendió el razonar velado,

me respondió: "Apenas aquí entraba,
cuando miré venir un prepotente,
que el signo de victoria coronaba.

Sacó la sombra del primer viviente,
de su hijo Abel y de Noé el del Arca, 
y de Moisés, que legisló obediente;

con la de Isaac, la de Abraham, patriarca; 
y a Jacob con Raquel, por la que hizo tanto,
y su prole; y a David Monarca;

y muchos más a quienes dio el bautizo;
que hasta entonces, jamás alma nacida 
subió de esta región al paraíso."


Me conmovió porque acentuaba la idea cristiana de que el Salvador fue a buscarlos a todos y que inclusive fue a aquel lugar del que ningún ser humano había podido salir, la muerte, para buscarlos a todos. Sobre esto la otra gran imagen que me había conmovido alguna vez era la del descenso de Orfeo a los infiernos en busca de su amada Eurídice. La perderá sólo debido a la premura de su amor pues la mirará antes de terminar de salir y habrá roto la condición del acuerdo para su salida generando que Euridice deba volver al lugar de los muertos. Ovidio, de Eurídice dirá, "¿de qué se podría quejar, sino de ser amada?"1.



Infierno. Me sobrecogió la durísima advertencia en la puerta del Infierno: 

Por mi se va a la ciudad doliente;
por mí se va al eternal tormento;
por mí se va tras la maldita gente.

Movió a mi Autor el justiciero aliento:
hízome la divina gobernanza
el primo amor, el alto pensamiento.

Antes de mí no hubo jamás crianza,
si no lo eterno; yo por siempre duro:
¡Oh, los que entráis, dejad toda esperanza!

La evocación tiene un tono grandielocuente y formal. Me quedo corto para expresar lo terriblemente acertadas que son estas palabras para evocar la desesperación de confirmarse ante la idea de un infierno eterno.

En el recorrido de este lugar me gustó el atrevimiento de Dante de jugar con personajes históricos y mitológicos y la creatividad que tuvo para asignarles distintos roles. Así tenemos a un Caronte parco y terrible que "ayuda" a cruzar a las almas a través del Aqueronte al lugar infernal, mientras que a la entrada de este tenemos a un Minos que señala el tipo de castigo que corresponde a las aterradas almas que llegan envolviéndolos con su cola y señalando, con la cantidad de envolturas que les hacía sobre el cuerpo, el nivel correspondiente.

Allí, Minos, horrible gruñe airado; 
examina las culpas a la entrada:
juzga y manda, según ciñe el pecado.

Digo que, cuando el alma malhadada,
ante su faz, desnuda se confiesa,
aquel conocedor de la culpada

ve de qué sitio del infierno es presa,
Y cíñese la cola, y cada vuelta
marca el grado a que abajo la endereza.

Entiendo que los castigos aplicados a los diversos pecados pagados en el infierno derivan de un pensamiento teológico de la época medieval: la justa retribución a un Dios celoso. Sobre esto quisiera decir algo más pero aun no tengo elementos suficientes.

Finalmente me llamó mucho la atención la idea de Dante de que Satanás, el gran adversario, se encontraba atorado en el centro de la tierra. Alrededor de este no había fuego, sino más bien hielo. 

Purgatorio. Respecto al Purgatorio, me gustó el contraste que establece Dante: terminado el recorrido por el infierno ascienden a una planicie y ven el cielo estrellado.

Dulce color de oriental zafiro
que en el sereno espacio difundía
el éter, hasta el fin del primer giro,

de nuevo deleitó la vista mía,
fuera del aura muerta y sus dolores,
que ojos y pecho contristado había.

Bello planeta que conforta amores
hacia sonreír todo el oriente,
velando en luz los Preces precursores.

Volvíme a diestra mano, y puse mente
al otro polo, y vide cuatro estrellas
que sólo vio primitiva gente.

Parecía gozarse el cielo en ellas.
¡Oh, viudo septentrión entristecido,
que estás privado de mirar aquéllas!

He perdido mis notas sobre el Purgatorio y deseo avanzar más con este post. Puedo decir que me llamó la atención el pequeño ritual de purificación por el que debe pasar. Dante debe lavarse la cara y ceñirse un junco en la cintura para continuar. Por alguna razón ese gesto le da un cierto "tempo" (o llega en el momento adecuado) a este recorrido. Después de esto, Virgilio hará notar a Dante que, a medida que avanzan en torno a la gran colina, los pasos se van haciendo no más pesados sino más ligeros.

Un último comentario sobre este Canto es el Padrenuestro que Dante oye entonar a un grupo de almas en el Purgatorio. Resulta que las almas del lugar, por las que muchos suelen rezar, también tienen una oración por las almas de los vivos. Lo copio a continuación por la belleza de su contenido:

Padre nuestro que te hallas en el cielo
no circunscrito, pues tu amor benigno 
en lo infinito se difunde al suelo.

Sea alabado tu poder divino
y el tu nombre, por toda criatura
que grata te tributa incienso digno.

Venga en paz el reino de tu ventura,
porque si de tu seno no desciende,
no alcanzaremos solos tanta altura.

Tu voluntad, que el sacrificio enciende,
y tus ángeles cantan en su Hosanna,
se haga en la tierra que tu amor comprende.

Danos el pan de la gracia cotidiana,
porque sin ella, en árido desierto
marcha hacia atrás aquel que más se afana.

Y así cual perdonamos de concierto
recíprocos agravios, tú perdona
las culpas del humano desacierto.

Nuestra virtud que débil se abandona,
del enemigo guarda y del pecado,
y líbranos del mal que nos baldona.

Esta plegaria, Padre amado,
no es por nosotros, son nuestros clamores
por los que allá en el mundo se han quedado.

Paraíso. El Paraíso, al igual que Beatriz, resultó ser un lugar menos llamativo. Las más de las veces Dante se limita a exponer teorías de la época acerca del giro de los astros, cierta forma de la ley natural y las verdades de la fe, etc. Tienen un interés grande para vincularlas con exposiciones sobre ciencia comparada, pensamiento teológico de la época o filosofía, pero se quedan cortas para hacernos sentir la viveza del punto culmen del recorrido. Inclusive cuando Dante se encuentra con los grandes santos, en donde la conversación podría ser interesante, más que éste hacerle preguntas a ellos, son ellos quienes lo examinan a Dante sobre verdades de la fe. Dante, por supuesto, las expone con elegancia.

De ser posible aumentaré mis notas y comentarios sobre este libro tan rico. Quisiera cerrar diciendo que, como todo clásico, es un texto al que vale la pena acercarse. Ni siquiera cuando se comienza el libro requiere de nosotros un esfuerzo adicional, parece hablarnos aun cuando lo haga de un modo diferente al habla cotidiana que siento menos épica, musical y formal.

Pensar y escribir sobre La Divina Comedia me hace pensar que tal vez es naturaleza de este tipo de obras querer abarcar grandes temas con lo mejor del pensamiento de la época (el punto de vista sobre los astros era el vigente, lo mismo el pensamiento teológico) o, en otras ocasiones, de hacerle frente a los grandes temas desde el pensamiento del común mortal. Creo que Dante juega desde estas dos perspectivas y lo hace con una gran elocuencia. Una elocuencia que se separa de la rima sonante sin perder musicalidad (algo vacío y repetido en el ejercicio público de nuestro medio) y que nos hace sentir que tal vez hay ciertas formas de tratar las grandes cosas a través de un esfuerzo por expresar la belleza, una cierta fuerza (¿épica?, ¿sentido del tempo?) sin perder la simplicidad y sentido de cercanía.

1. Ovidio, Metamorfosis, Alianza Editorial, Tercera reimpresión 2001, Madrid, Libro X, v. 61. / p. 305

martes, 18 de octubre de 2016

Caeiro

Pongan en mi sepultura
         Aquí yace, sin cruz,
         Alberto Caeiro
         Que fue a buscar a los dioses…
         Si los dioses viven o no es cosa de ustedes.
         En cuanto a mí, dejé que me recibieran.

* Leído en Fernando Pessoa. Poesía de Alberto Caeiro. Traducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc. El Cuenco de Plata, Extraterritorial. Buenos Aires, 2015.

domingo, 31 de julio de 2016

El mar de noche

Todo corre.

A duras penas recuerdo ese mundo en el que no parecía ocurrir nada,
en donde se vivía "como" detenido en el tiempo

Hoy,
corro como subido en un tren en marcha
El tren se detiene en estaciones pero parte pronto.
Conozco de pasada gentes,
comidas
(ceviches, encebollados, menestras de paso),
y veo rostros y lugares en los que me podría quedar.
Ellas.
Ella asoma también a veces.
La última vez, una noche,
con su cabello suelto, limpia. Cantaba.

Nuevos lugares me son familiares
pero ninguno es mío.
Aprendo un lenguaje universal.
Creo distinguir lo trivial de lo importante.
Hace mucho que hablo con jóvenes y niños también,
por alguna razón he aprendido su lenguaje de nuevo.
Descubro entre la gente mayor que ya soy mayor, como ellos o que, al menos, ahora soy parte de su mundo.
Veo más manos que construyen y paso menos tiempo en planes, en deseos hablados
o en los límites,
paredes
y calles estrechas
de la, a veces, bendita ciudad.

Me maravillo.
El tiempo se detiene
y noto árboles de sombra
o buganbillas.

Hace poco conocí una pared de "peregrinas",
Manejaba por un barrio en San Vicente cuando vi la pared de Don Tito.
Volví apenas minutos después
a compartir el gusto de tanto verdor.
Pedí algo de la flor. Tito, generoso, me regaló tres tallos de diferentes colores.
Una de ellas vive ahora en mi nuevo trabajo.
Será la primera de muchas en comenzar a decorar un galpón.

Golpeo con martillo tablas que se hacen casas.
Me guía un maestro armador.
Me rodean voluntarios y gente de la comunidad.
Algarabía, lágrimas, espacios de fraternidad
sueños y preguntas para un después
que,
¿cuándo vendrá?

Una vez pisé el mar por la noche,
alguien dijo: "el cielo".
y yo pensé, ¿por qué no habría de ser la puerta al cielo igual que este mar nocturno y el silencio,
a duras penas acompañado,
de esta noche sin luces?

viernes, 22 de julio de 2016

Movimiento y lecturas

Tuve un sorpresivo cambio de obra. Ahora estoy en Guayaquil respondiendo desde Hogar de Cristo al tema del terremoto. La meta es diversificar el tema del voluntariado para poder responder más ampliamente a este problema.

Por lo pronto he podido estar en Chamanga, Pedernales, San Vicente y Manta. Trabajamos intermediando y dando vivienda emergente a personas que aún no están en lista de alguna u otra ONG o que hayan sido cubiertas por el gobierno. Por ahora voy decantando el tema, enterándome de nuestras alianzas, problemas, fuerzas, etc. Gestionamos donaciones de empresas o particulares, voluntarios de estas empresas o voluntarios particulares.


De las últimas lecturas completas que terminé de hacer en Quito destaco la de la compilación de cuentos de Italo Calvino llamada "Nuestros antepasados". Esta contenía tres cuentos: "El vizconde demediado", "El caballero inexistente" y "El barón rampante". Dice Calvino que con ellos quiso retratar la figura del hombre moderno.

El cuento del barón rampante fue mi favorito. Me lo recomendó un amigo peruano. Fue suficiente que me diga que el cuento trataba de la vida de un hombre que juró nunca volver a pisar la tierra y de cómo pudo vivir diferentes momentos históricos desde la perspectiva que tenía de ellos desde los árboles. Uno de esos eventos fue la Revolución francesa. Después de leer el texto me di cuenta de que ese no era el momento histórico más importante para Calvino sino, más bien, relatar los diferentes momentos de la vida de un ser humano, mediado por diversas situaciones históricas entre las cuales La Revolución Francesa es solo una de ellas. 


Cierro este post breve con una de las varias citas que saqué del libro (spoiler). Es del bello epitafio del protagonista, Cosimo Piovasco di Rondó:
Así desapareció Cosimo, y ni siquiera nos dio la satisfacción de volver a la tierra muerto. En la tumba familiar hay una estela que lo recuerda con la inscripción: "Cosimo Piovasco di Rondó - Vivió en los árboles - Amó siempre la tierra - Subió al cielo."
Italo Calvino. El barón rampante.