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domingo, 22 de septiembre de 2019

Leídos: Fundación de Isaac Asimov

Robo Isaac Asimov
(Imagen Atribuida a Eric Escala)

Esta semana leí la novela Fundación (1951) de Isaac Asimov. La historia es la primera parte de una trilogía que trata sobre el plan del psicohistoriador Hari Seldon para recrear un Imperio Galáctico que se encuentra en un proceso de inevitable caída. Su plan, consistirá en la creación de dos Fundaciones en los extremos de la Galaxia que conserven el saber científico conseguido y lo puedan re-impulsar hasta el establecimiento de un Segundo Imperio en el futuro. 

Lo interesante de la historia es que no transcurre en un período de pocos años, sino que toda esta situación es prevista por Seldon con siglos o hasta milenios de antelación. La meta de su plan es  lograr que el surgimiento del Segundo Imperio se acorte algunos milenios debido a los procesos iniciados por la Fundación.

La historia será contada a partir de cinco bloques narrativos: los psicohistoriadores, los enciclopedistas, los alcaldes, los comerciantes y los príncipes comerciantes. Como hilo conductor de los cinco no habrá tanto personajes como un proceso: cómo las fundaciones ubicadas en los extremos de la galaxia se las arreglan para ejercer una creciente influencia en los planetas "bárbaros" que las rodean y, desde esa influencia, impulsar el resurgimiento del Imperio Galáctico (o, mejor dicho, el surgimiento de un segundo Imperio Galáctico).

Asimov planteará este proceso desde dos puntales: el central, el conocimiento del manejo de energía atómica, propio de las Fundaciones; y, el segundo, la estrategia para divulgar este conocimiento sin incurrir en posibilidades de saqueo por parte de los gobernantes cercanos a los planetas donde gobierna de la Fundación. La estrategias empleadas serán el control religioso y la colaboración comercial. Los personajes principales de cada relato tendrán su importancia en la medida en que vislumbren estas estrategias y nos ilustren a nosotros, sus testigos, de su creciente sentido. Los mejores de ellos, a mi modo de ver serán el propio Hari Seldon y el alcalde Salvor Hardin.

Sobre la escritura. Como vi en este videoblog, la novela Fundación fue grande porque fue la primera especulación sistemática de la colonización de la galaxia por parte de los seres humanos. Alrededor de esta novela, surgirá, creo yo, la especulación más interesante del trabajo de Asimov: el rol de los robots, la inteligencia artificial, en nuestra vida.

Concluí la lectura insatisfecho con sus personajes pero interesado, más que en el resurgimiento del Imperio, que será lo propio de esta trilogía, en todo el campo de especulación que Asimov va a abrir en torno a la vida tecnológica de este imperio en sus otras sagas. Asimov, sin querer queriendo, se ha ganado un lector para rato.

jueves, 25 de mayo de 2017

Galaxia/ Vía Lactea

Hay un camino elevado visible en el cielo sereno;
lácteo es su nombre, pues destaca por su misma blancura; por él los dioses se dirigen a la morada del gran Tonante, la mansión real... (1)
Vía Láctea vista desde el desierto de Atacama

De acuerdo al mito griego, el dios Zeus (Júpiter en su version romana), en una de sus múltiples correrías, concibió un hijo con la mortal Alcmena. Este hijo fue Heracles (Hércules). Por ser concebido con una mortal no nació inmortal. Buscando una solución Zeus envió al niño con Hermes (Mercurio), el mensajero de los dioses, para que beba la leche del seno de "su esposa" la diosa Hera (Juno). Cuando Hermes llegó donde Hera esta dormía, así Hermes hizo beber al niño del pecho de la diosa durmiente. Sin embargo, esta despertó al sentir la succión de su pecho y apartó al niño. De la leche derramada al apartarlo, se dice, surgió el rastro lechoso del cielo nocturno que hoy llamamos Vía Lactea. 

Los griegos llamaron a ese rastro "galactos kyklos", que quiere decir "círculo de leche". De ahí el origen, ya posterior, del término científico "galaxia" para denominar aglomeraciones de planetas y estrellas alrededor de un cierto núcleo. Con el tiempo, la palabra galaxia se irá independizando de esta primera concepción más particular -a medida que se descubren más círculos del mismo estilo en el cielo nocturno-. 

Una adaptación romana ulterior de la expresión griega denominará a ese rastro Vía Láctea que es el nombre con el que conocemos hoy nuestra galaxia específica.

En la imagen de Tintoretto que comparto aparecen Hermes, Heracles bebé y Hera en el momento que esta despierta y aparta al bebé derramando las gotas de leche que se convertirán en las estrellas que conforman nuestra Vía Láctea.   

Tintoretto, El origen de la vía Láctea

Siempre quise leer los mitos griegos de Robert Graves pero se me escapaban de las manos. Armando este post leo que su narración es diferente a la historia que evoca la pintura de Tintoretto. En el mito narrado por Graves Hera es conducida hacia el niño, quien ha sido abandonado por Alcmena (temerosa de la reacción de Hera). Hera le da de lactar, pero aparta al niño debido a la fuerza con que este succiona su pecho.

Dato curioso: la página del Museo del Prado hace un comentario interesante sobre una advocación medieval de la Virgen María, llamada Virgen del Sufragio, que evoca al mito griego desde una variación cristiana. Debido a la confusión que generaba, nos cuenta el video, el Concilio de Trento "dio de baja" a esa advocación. 


Pedro Machuca, Virgen del Sufragio

Una nota adicional. Manejamos un champú/shampoo de nombres griegos y romanos mezclados para referirnos a los dioses griegos. Yo tampoco los distingo del todo bien. En este post he acentuado los nombres griegos, que son los más comunes para todos, por sobre los romanos sólo para comenzar a acostumbrarme a identificarlos bien en una sola tradición. Desgraciadamente eso lleva a que perdamos a Hércules por Heracles, que es un nombre menos común. Lo prefiero a escuchar a alguien atónito preguntarme quién es Júpiter cuando al decir Zeus la referencia se entiende de golpe.

(1)  Ovidio, Metamorfosis, Alianza Editorial, Tercera reimpresión 2001, Madrid, Libro I, v. 168-169. / p. 72