Hola @noneglicencia,
Concuerdo con usted en que no hay mucho por hacer cuando los que nos gobiernan no desean hacer su trabajo o, en el mejor de los casos, no tienen la intención de escuchar.
En lo personal, también deseo muchos cambios en mi ciudad, Guayaquil. Creo que esta funciona un poco mejor pero que, para muchas cosas, de todos modos, se requiere gozar de algún tipo de influencia o vínculo para ser escuchado, pues por los canales normales no siempre hay oídos por parte de quienes gozan de algún tipo de autoridad (a veces no hay ni canales adecuados de comunicación, cosa que no le será extraña tampoco por allá).
Por otro lado, estoy consciente de que los recursos de las autoridades, de personal, dinero o experiencia, son limitados (1) y que además, tenemos un gran problema cultural al propio nivel ciudadano: a nivel de palabras e ideas deseamos muchas cosas que ocurren en otros países, pero a nivel de hábitos y costumbres, creo que simplemente somos personas que siguen descubriendo su conexión con el mundo a través de la inmediatez de las redes virtuales y lo miran con la boca abierta pero que aun tenemos muy poca capacidad de introspección, autocrítica o una búsqueda activa o articulada de las metas deseadas y admiradas. En pocas palabras, diría que tenemos un problema de miras locales y de hábitos arraigados o sea, un problema cultural.
Siendo religioso por muchos años creo que aprendí dos cosas para lidiar con este escenario que, muchas veces, parece desértico (alterno con verlo como un lugar en donde "hay todo por hacer" y así la pesadilla del trabajo gigantesco se me vuelve gusto):
1. La gente no es meramente mezquina, estúpida o malvada. En lo personal descubro que no tienen la claridad de miras o metas que tengo respecto a ciertas cosas. Como el problema es muy grande, de hábitos y cortedad de visión arraigada, descubro que la mejor manera de hacer camino es tratar de crear ese camino hacia mi meta desde el contexto en el que me encuentro. Esto es; no se fie de las palabras, ayude a generar hábitos nuevos y hágalo de modo tal en que entiendan su visión. En eso falta mucho por hacer.
Para que no crea que le hablo como "coach", mi interés personal es generar una cultura más crítica y constructiva y activa en mi ciudad (precisamente creo experimentar la misma frustración que ud. respecto a las autoridades, pero ¿quiénes son ellos sino ciudadanos que salen del mismo caldo de cultivo?). En lo personal me he centrado en las posibilidades de promocionar lectura (nace de lo mucho que se decía que "no somos lectores" y yo descubrí que solo faltaban espacios de promoción de lectura) y todo lo que sale de lugares así: espacios comunes en donde las personas comienzan a compartir horizontes, sentimientos de pertenencia a un mundo mayor que esta ciudad, sueños, ejercicio de sus facultades (ahí vamos tocando el tema de los hábitos), espacio para comentar lo que ocurre en el país y en el entorno, espacio de instrospección respecto a nuestro modo de proceder, y bueno mucho más que voy registrando en este blog.
2. No se cambia una cultura o personas haciendo juicios sobre ellas. Ni siquiera siguiendo las propias leyes que se han trazado. Eso fue más sencillo, siendo religioso me di cuenta de que un cura moralista aburre montones y no llega muy lejos. En lo personal busco cambiar las cosas desde el contagio.
Eso no quita el hecho de reclamar por lo justo pero, en una cultura que parece no oirlo en serio (nuestra relación con las leyes es materia de un buen análisis), es un modo más satisfactorio-complementario de encaminar la energía hacia la misma meta.
3. Quiero ser feliz al hacer el camino hacia los cambios que deseo, son tantos, que no vale la pena intentarlo sin andar con la felicidad a la mano. En lo personal veo tantos problemas por solucionar que preferí desde la raíz aproximarme a ellos desde mis pulsiones más creativas y sanas. Descubro que desde ahí conozco aliados (pocos pero muchos a la vez) y me ha sido más fácil generar espacios en donde me voy acercando también a tocar los temas que me interesan desde un lugar en donde no se limiten a sentirse amenazados por mí sino compañeros, los próximos, e interesados, los distantes.
En fin. De seguro hay más que decir, pero es lo que he pensando cuando atiendo a su constante energía y frustración en pos de una buena meta en un país-ciudad que parece no entenderlo o no lo apoya lo suficiente.
Ciertamente, un cambio de autoridades que comparta su visión haría un cambio "de golpe y porrazo", como he oído decir, pero no siempre corremos con esa suerte (precisamente por lo mucho que hay que trabajar en una buena cultura por acá).
Quedo atento a sus comentarios también.
Un atento saludo,
Fernando
--
(1) A mí me exaspera el modo en que se manejan los buses acá pero hace mucho también veo que, ni siquiera intentándolo, tendrían el personal suficiente para generar un control sostenido que genere un cambio más rápido de hábitos. Aun así, aun espero poder tener una mejor comunicación con las autoridades para ello pero, en lo personal, ya estoy trabajando en generar espacios de compartir en uno de los puntos vulnerables de la ciudad donde en algún momento, pueda generar una conversación sobre el modo de manejar los buses en la ciudad.